José Luis Torres Leiva:

“Lo importante es poder mostrar tu trabajo, compartirlo, ya sea en una sala de cine o en un computador”

Por Simón Soto y Diego Zúñiga

La anécdota: con su hermano arrendaban películas en un video club del barrio donde vivían. Ahí comenzó todo para José Luis Torres Leiva. Con este acto empezó a gestarse el cineasta que luego ganaría premios importantes y se convertiría en uno de los más reconocidos de nuestro país, a pesar de su corta edad. Y ojo que el reconocimiento también vendría de afuera. Pero volvamos al principio: arrendaba películas con su hermano y de esas recuerda una en especial: “Una mujer bajo la influencia”, de John Cassavetes. Tiempo después se daría cuenta de que la versión que vio estaba cortada. La película era muy larga y era necesario que entrara en la cinta. Y sacaron una escena que, por lo que cuenta Torres Leiva, no afectaba la película. Eso: una intervención cinematográfica, de esas mismas que luego tendría que realizar Torres Leiva en sus propias filmaciones. Aunque en ese tiempo aún no sabía que se dedicaría al cine. No estaba seguro de nada. Hasta que decidió entrar a estudiar cine a la UNIACC y ahí comenzó todo.


Al preguntarle por qué decidió entrar a esa universidad, Torres Leiva explica que quería ingresar a la Arcos, pero que por la parte tecnológica se decidió por la UNIACC. “Además que ahí tuve como profesor a Cristián Sánchez y eso fue súper importante”, cuenta Torres Leiva. Tiempo después Cristián Sánchez vería “El cielo, la tierra y la lluvia” y se la comentaría de forma positiva a Torres Leiva. Ese sería uno de los tantos comentarios positivos que recibiría su primera película de ficción. La primera, espera Torres Leiva, de muchas.

¿En general lees las críticas a tus películas? ¿Te interesan?

Sí, algunas. Yo creo que igual no sé, al menos acá, hay un cierto vacío de que sea más que una crítica. Es más una reseña. Pero en realidad no sé si es algo que me parezca tan importante. Igual uno al hacer las cosas está conciente en lo que puede estar bien y en lo que no funciona. La crítica es como un complemento de esta conciencia. Pero por eso decía que falta una instancia que dé más cabida a otro tipo de crítica.

En general “El cielo, la tierra y la lluvia” tuvo una muy buena recepción crítica. En México un crítico cubano dijo que era una de las mejores películas de los últimos 25 años en Latinoamérica…

Sí, es interesante, pero tampoco es algo que me afecte mucho. O sea a mí lo que me interesa de poder hacer cine, es seguir trabajando en eso. Seguir aprendiendo de cada cosa que se hace, y eso es independiente de lo que es la crítica, los festivales, porque eso está, pero es muy probable que de un día para otro no sea igual, no sea la misma recepción ni nada. Entonces uno tiene que aferrarse de lo que va construyendo, creo que eso es lo importante, de la obra que uno va formando, de aprender de ahí. Lo otro, obviamente, es un complemento de eso, pero no creo que debiera ser fundamental.

A pesar de la buena recepción crítica, no fue a verla una gran cantidad de público. ¿Qué te genera eso?

Es que igual toda la gente que estuvo involucrada en la película sabía que pasaría eso. Para mí no fue una sorpresa. De hecho, poder estrenarla y que haya tenido un espacio dentro de todo lo que se hizo en el año estuvo súper bien. Creo que fue súper importante poder mostrarla, haya durado lo que haya durado, y haya ido la gente que haya ido. Además que la película como tuvo la suerte de poder levantarse con fondos, entonces la inversión tampoco fue demasiada, por lo que no se perdió mucho. Entonces quedamos como tranquilos.

Alberto Fuguet publicará una página web en la que comenzará a subir películas que se estrenarán en internet ¿Te interesa como plataforma? ¿O te gusta que los estrenos tengan que ser en el cine?

No, para nada. A mí me parece interesante ese tipo de alternativas que hay. Yo tampoco soy tan aferrado a eso de que se tenga que estrenar en cine. Yo creo que todo proyecto tiene su propia naturaleza y su propio lugar. Yo creo que esta película (“El cielo…”) por la manera en que se dio, se pudo estrenar en cine, en diversas salas. Pero por ejemplo si el próximo proyecto se va a hacer en video, mucho más chico, y la única manera de estrenarlo sea en internet, también está bien. Lo importante es poder mostrar tu trabajo, compartirlo. Es tener ese diálogo con el público, ya sea en una sala o en un computador. O sea hay ese espíritu romántico de la sala de cine, pero no lo encuentro tan dramático.

El tema de la producción es algo que está muy enfocado en ciertas escuelas de cine. ¿Cómo funcionas tú como cineasta en ese aspecto de la producción? Porque pareciera que son dos cosas distintas, pero están unidas…

Antes había hecho 2 documentales de manera muy independiente, y esta película fue lo opuesto. De alguna forma he vivido los 2 mundos y yo creo que después de haber pasado por ahí, prefiero la independencia. Creo que igual uno pierde cierto… no sé si libertades… yo tuve la suerte de que en el proyecto tuve casi todo el control, no fue una experiencia traumática ni nada, pero sí, como hay tanta gente involucrada, uno siente que tiene que responderle a todos, entonces como que te concentras en otras cosas y no en el proyecto en sí. Igual es desgastante, porque pierdes concentración. En cambio trabajando de forma independiente son otras cosas las que empiezan a valorarse. Y no porque una película que esté hecha en video y con mucho presupuesto va a ser menos que una que esté hecha en 35 mm. Los resultados son variables, incluso, se da mucho que una película chica sea mucho más interesante que una más grande.

En general hemos escuchado a varios alumnos de cine que hablan del exceso narrativo que hay en el cine contemporáneo. Incluso algunos dicen que no debería existir guión, que el cine es otra cosa. ¿Cómo ves tú eso?

Yo creo que lo interesante que tiene el cine, es que las posibilidades son infinitas, entonces uno se va quedando con lo que te llega. Todas las posibilidades son válidas. A mí me interesa explorar por ese lado (directores que apelan a la imagen por sobre el guion), y hay un montón de directores que me interesan, pero no creo que tenga que ser eso exclusivamente. Uno ve películas interesantes con otro tipo de narración y lenguaje. Las películas de John Woo como películas de acción están súper bien hechas. Él está haciendo otro tipo de cine con otro tipo de género y uno no puede llegar y pedirle peras al olmo. Uno va buscando con lo que se siente cómodo.

En tu cine de ficción tú trabajas con un hilo narrativo muy sutil, casi con delicadeza. La acción que lleva a cierto avance son pequeñas actos, entonces queríamos saber si podías reflexionar al respecto de eso…

O sea principalmente en “El cielo…”, uno puede ver una historia bien dramática, pero lo que me interesaba ahí eran otros elementos. De hecho mucho de los elementos dramáticos, como la muerte de la madre, no están en la película. Y eso era porque me interesaba más concentrarme en lo que viene después de eso. Que son momentos que supuestamente algunas películas no les interesa mostrar, sino que muestran los otros. A mí me interesan más esos momentos vacíos, que para mí son más interesantes, más potentes.

¿Qué películas podrían seguir esa línea?

Por ejemplo a mí me impresionó mucho un documental de Chantal Akerman que mezcla ficción y realidad. El documental se llama “Sur”.  Ella fue a grabar un pueblo en el sur de Estados Unidos, en el que se había cometido un asesinato a un niño negro, y lo que grabó fueron todos los lugares en los que habían ocurrido estos sucesos. Y a ella le preguntaban que por qué filmaba esas imágenes, esas casas abandonadas, y ella decía que era mucho más impactante ver esos lugares donde habían ocurrido esas cosas después de todo, que tenía mucho más potencia. Más impresionante era ver que la gente vivía al lado de las casas donde ocurría como si nada. Y me interesa eso, como una poética de la omisión.

Claro, algo así como lo que ocurre con “La niña santa”, de Lucrecia Martel, aunque acá se cuenta lo que ocurre antes de que comience “la historia”.

Claro, es como eso. A mí me impresionó mucho “La mujer sin cabeza” (última película de Lucrecia Martel). Lo que hace ella es uno de los elementos de por qué la película fue tan criticada. Es que ella hace una resistencia a la narración, donde uno siempre quiere entrar a  quién está contando, quiénes son las personas que estás viendo, pero acá nunca te quedan claro quién es quién, qué le pasó, entonces al crear esta resistencia tú empiezas a entrar a la película por otros lados. Y la película está construida de esa manera, con un universo sonoro muy impresionante, entonces esos son los elementos que a ella le interesaban como narración. Un poco como lo que no se ve en una narración más clásica.

Otro de esos autores que juega con la narración es Tarkovski, con quien se te ha vinculado. Por ejemplo la figura del árbol se repite en tu primer documental y también en “El cielo…”.


Sí, por ejemplo toda la referencia con Tarkovski es bien potente, pero de alguna manera siento que es algo que se vuelve inconsciente, porque siempre está como presente. Porque igual cuando uno descubre el cine de Tarkovski es bien potente, o sea es tan potente que uno tiene que asimilarlo de a poco. En ese sentido para mí es fundamental que los cineastas tengan una coherencia en su obra. Para mí eso es fundamental. Los cineastas que a mí me interesan y que admiro es porque tiene que ver con esa coherencia. Muchos pueden estar equivocados, pero sí es admirable que película tras película sigan sus líneas: el cine de Bresson, de Tarkovski, eso para mí es valorable.

¿No te cansa que se te vincule a Tarkovski?

No, no, porque yo creo que está ahí. Y tampoco puedo hacer algo con respecto a eso. Pero sí hay otros cineastas que me gustan mucho, como John Ford. Me gustan sus personajes. Me encantaría poder armar esa humanidad que hay en sus personajes. Porque por mucho que hiciera cine de género, los personajes tenían una humanidad que era muy bonita, es algo muy admirable.

Ahora, ¿Cómo es tu relación con los cineastas chilenos actuales? ¿Quiénes te interesan?

Bueno, me parece muy interesante que existan la mayor cantidad de películas posibles, y la mayor cantidad de variable dentro de ellas. Hay cosas que me interesan más que otras, pero me parece sano que exista ese campo, que el público tenga dónde elegir. No quiero dar nombres… pero en general tengo buena relación con los cineastas chilenos. Igual siento que hay un diálogo con ellos, a pesar de que hacemos cosas distintas.

¿Con quién, por ejemplo?

Mmm, por ejemplo conozco hace tiempo a la Alicia Scherson, ella fue bien importante, porque fue la primera persona que conocí que hacía cine, y ella me permitió estar en el rodaje de “Play”. Yo nunca había estado en un rodaje antes, y eso fue re importante.

Algunos ya hablan de que hay como una nueva generación de cineastas: Matías Bize, Sebastián Lelio, Alicia Scherson, tú…

Sí, o sea no me parece que seamos una generación. Igual yo creo que lo que tenemos en común es que somos, más o menos, de la misma edad, pero lo importante de este mismo grupo de gente es que siento que son películas muy personales. Cada uno está haciendo lo que ellos creen que es importante para hacer una película, y eso me parece muy bien.

¿Tienes alguna relación con Raúl Ruiz y su libro “La poética del cine”?

Bueno, el libro sí lo leí, pero con Raúl Ruiz igual… Para mí “Palomita blanca” es la mejor película chilena que se ha hecho, y todo el cine que hizo acá, como “Tres tristes tigres”, que también está bien emparentado con el cine de Cristián Sánchez. Ellos, Junto a Ignacio Agüero, son como los 3 cineastas chilenos más importantes para mí. Yo creo que “Palomita blanca” con “El zapato chino” logran hacer como un retrato de cómo somos nosotros, sin caer en la caricatura. Y trabajan con elementos que no están muy ligados a la narrativa tradicional, mucho con la improvisación, y me parece muy bonito eso, me interesa.

¿En qué estás trabajando ahora?

Estoy preparando un documental que se llama “Ver y escuchar”, que tiene como esto de la narración como esencia. Ojalá que a lo largo del año pueda hacerlo. Igual es algo que se tiene que hacer de a poco por los cambios de clima… y en ficción, estoy preparando uno, por un Corfo que me gané el año pasado, y bueno, avanzando en la escritura. Pero a diferencia de “El cielo…”, esta es una película que habla de la felicidad, es más luminosa, todo lo contrario a “El cielo…” que era más melancólica. Está construida sobre todo en momentos cotidianos de distintos personajes, me interesa ver eso. La haré en video, Hi8 y no sé, será a otra escala.

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